El oficio docente

La enseñanza no es sin compromiso y la formación precisa instalar en el centro de su ideario la idea de compromiso. No se puede no querer algo del otro cuando se enseña. Subrayen el verbo querer.
Pero el compromiso del que enseña, su “querer” no es prioritariamente con el alumno ni con el contexto.
El compromiso del docente es con la transmisión, es decir, con la enseñanza, con el oficio, con la obra.
Como suele suceder en muchos oficios, el educador ama lo que hace, es decir, dar clases.
El siempre sagaz pedagogo francés, Phillipe Meirieu, lo dice sin remilgos: “No hay que olvidar nunca que se trata de la transmisión, por lo tanto, del encuentro con la cultura de los hombres […] Nuestro error principal −el mío, sin duda, y el de mis 6 colegas−, ha sido el de no colocar lo bastante el acto de transmisión en el punto de mira de nuestros esfuerzos”.
Fíjense que no digo transmisión (palabra llamativamente prohibida en educación) en el sentido de la inculcación, el sermón, la persuasión, etc.
No hablo de un profesor tradicional en una clase tradicional de una escuela tradicional, ese modelo por otra parte tan injustamente criticado. Hablo de otra cosa.
Hablo de lo que es inherente a la condición docente.
Se olvida con frecuencia que cada uno de nosotros eligió, tiempo atrás, un oficio: el oficio docente.
Cada uno de nosotros eligió enseñar cosas a otros.
Nadie nos puso una pistola en la cabeza y nos obligó a enseñar el triángulo rectángulo.
No olviden ese “detalle”. Esa es la particularidad de nuestro oficio, eso es lo que lo hace distinto de otros oficios.
Como ustedes saben, todo el mundo tiene cosas para enseñar pero no todos hacen de eso un oficio.
Es por esa razón que mencionaba la diferencia abismal que media entre el compromiso entendido como “gusto y afecto por los niños” y el compromiso entendido como el “gusto por dar clases”.
Lo propio de un profesor o un maestro es dar clases.
Si prefieren, dar, a secas. Por eso las conversaciones entre los que practican el oficio de enseñar son a menudo similares: “Qué estás dando, esto ya lo di, qué vas a dar”, etc. etc. o, como también se suele decir de un tiempo a esta parte, “no doy más”.

Estanislao Antelo. ¿Qué tipo de compromiso es el compromiso docente? (2009)
Disponible en: http://www.estanislaoantelo.com.ar/files/compromisodocente_v2.pdf

Imagen: http://educacion.flacso.org.ar/perfiles/estanislao-antelo