Entrevista a Ana María Araújo de Freire

Entrevista realizada por Sergio Di Nucci. Publicada el 23 de Septiembre de 2014, en Tiempo Argentino.
“Creó su pedagogía desde la empatía con los explotados”. La mujer de Paulo Freire recibió en su nombre un doctorado honoris causa post-mortem de la Universidad de Lanús.

Freire

Con la convicción de que “su pensamiento y enseñanzas continúan nutriendo los debates y proyectos educativos de los países de la región”,  la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) ha designado al pedagogo y educador brasileño, Paulo Freire,  doctor honoris causa post-mortem. Y desde San Pablo llegó ayer hasta esta casa de estudios del Sur del Conurbano su última mujer,  Ana María Araújo de Freire, para compartir el homenaje a este hombre considerado uno de los más influyentes teóricos de la educación en América Latina. “Nunca me parecen demasiados los homenajes, en el sentido de que me parece que hace aún más falta que se conozca la obra y vida de este gran pedagogo, a quien conocí desde muy chiquita, y con quien pude vivir sus últimos diez años”, sostuvo Araújo en diálogo con Tiempo Argentino, horas antes del acto en la UNLa.
Como ella también ha tenido una vasta trayectoria en el campo de la educación en Brasil –es licenciada en Pedagogía por la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, doctora en Educación, docente e investigadora–, fue nombrada “profesora honoraria”, luego de haber ofrecido una charla muy emotiva en el Aula Magna de la UNLa, centrada en la vida de Freire, que nació en Pernambuco en 1921 y murió en San Pablo en 1997. De la vida de este hombre, pero también de sus legados en la actualidad, habló esta mujer elegante, sentada en el lobby del un hotel de San Telmo.

 

–La obra de Paulo Freire ha estado siempre fundida con su vida, con sus convicciones. Su Pedagogía del Oprimido nació justamente de su aversión por el racismo, y por las injusticias. Él me decía que recordaba que desde muy chico, teniendo seis o siete años, oía cosas como que ‘los negros deben ser nuestros esclavos’, frases que eran muy habituales en el Brasil, y que eso lo lastimaba mucho, pero no sabía por qué.
–¿Y por qué era?
–Supongo que por su relación temprana con ciertos valores, su madre católica, su amor por su padre, de quien aprendió la virtud de la tolerancia. Es que es algo muy emocionante esa repugnancia temprana por la injusticia. En todo caso, él sostenía que los seres humanos nacíamos con tendencias, que se desarrollaban en el curso de la vida, que en términos generales tienen que ver con el bien y con el mal. Como digo siempre y seguiré diciendo, el sueño de Paulo fue el de que todos los seres humanos, independientemente de su color, religión, raza, etnia o sexo, puedan ser gente: gente que lea y escriba entendiendo la palabra, leyendo el mundo. Gente que pueda soñar los propios sueños y traer consigo los de su familia y de su sociedad, para transformarla. Gente que entienda que cambiar podrá ser difícil, pero es posible.
–Si bien usted es, como habitualmente se dice, una “continuadora del pensamiento de Freire”, ¿en qué sentido cree que su obra continúa siendo “necesaria”?
–En muchísimos sentidos. Paulo creó su teoría a partir de su solidaridad, y desde luego a partir de su empatía con las clases explotadas. Sostenía que es más fácil saber más a través de lo que ya se sabe, que empezar de cero; por eso existe un método de alfabetización denominado Freire, basado en lo que uno ya conoce. Paulo supo primero por intuición y después por sus estudios que había que partir de lo que la persona conocía en su vida cotidiana, para luego enseñar un código tan exterior, como es el de la escritura. Por eso le parecía que la escuela tradicional era y es ‘”bancaria”, basada en la repetición de cosas abstractas, y no en los conocimientos de un grupo, de una comunidad. Quiero decir que, como él decía, es ridículo tratar de alfabetizar a alguien comenzando con una palabra estilo “per-ple-ji-dad”, ¡que desde el vamos es un trabalenguas! En definitiva, la suya fue una teoría constructivista.
–¿Cuál es el legado de Freire, hoy, en Brasil?
–Desde 2012, Freire es el Patrono de la Educación Brasileña, y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva lo ha tenido siempre presente a la hora de ocuparse de los más necesitados. Porque Lula, con su explosión de inteligencia, fue un hombre que, saliendo de la miseria total, se hizo presidente de un país tan elitista y racista como Brasil. Por eso la obra de Paulo sigue siendo urgente, porque la derecha política sigue siendo la derecha de los años en que él escribía, la misma de 1947, cuando él comenzó su lucha por el pueblo, porque realicen sus sueños de felicidad, con sus propias palabras, con sus propios pensamientos.
–En la Argentina se viene debatiendo sobre las relaciones entre educación formal e informal, y hasta qué punto ayuda incorporar esta a aquella, ¿tiene alguna opinión formada al respecto?
–No estoy al tanto de lo que ocurre específicamente en el campo de la educación argentina, pero celebraría la incorporación de la educación informal a la formal, algo que en Brasil se ha hecho desde hace décadas. Sobre todo hoy, en nuestro mundo, tal como es, con todos sus dilemas y explotaciones, es necesario resolver los problemas cotidianos de la gente. Y eso se logra con amor, con diálogo… Desde luego se debe partir del respeto, de la tolerancia en la diferencia, de no agredir a los seres humanos. Sobre todo se debe educar desde la exhortación a las virtudes humanas. Paulo no entendía como alguien que es docente, no partía de la enseñanza y el ejemplo de las virtudes humanas, como la generosidad y la solidaridad… Y esas virtudes pude verlas en él, cuando era profesor en la escuela de mi padre, en Recife, y yo tenía cinco años, o cuando dirigió mi tesis doctoral, o cuando estuvimos esos diez años juntos, antes de su muerte. Fue algo muy bueno en nuestras vidas, lo que hizo por mí y lo que hice por él. Y aprendimos a saber que lo más difícil es aprender a amar. Pero es lo único que importa.

Perfil

Una vasta trayectoria como pedagoga

Discípula y continuadora de la obra de Freire, Ana María Araújo fue también su segunda esposa. Se ha especializado en dos campos bien delimitados: la historia de la educación brasileña y en el pensamiento de Paulo Freire.
Fuente

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